La Vida Pirata

Sintiendose como un idiota, pidio el primer brugata de la noche en dos dimensiones desde detras de aquel parche prestado, apestoso, humedo y tibio. Tu prueba, prueba y veras, le habia dicho aquel ingles viejo y borracho. Y se quito el parche dejando ver un hueco de piel arrugada con forma de globo ocular, y se lo ofrecio alegremente haciendo caso omiso de las gotas de sudor que escurrian sobre su pinta de cerveza. Al ver que dudaba, le guiño un ojo de manera conciliadora, aunque guiñar un ojo no tiene el mismo efecto en un tuerto. Que es como si un tipo con dos ojos plenamente operativos los cerrara en una mueca extraña para darte confianza. Que como minimo perturba.

Que cojones, y se coloco el parche sin pensarlo mas. Se levanto del taburete, y esquivo las mesas del local con habilidad pingüinesca. Aqui y alla grupos de gente avanzaban juntos hacia una violenta borrachera, y el oscuro ambiente del bar se acuclillaba en las esquinas, esperando la trifulca que sabia llegaria.

Se apoyo en la barra, tatuada con cigarrillos y marcas de bebida, e hizo un gesto ambiguo al camarero. El camarero, como todo buen barman portuario que se precie, permanecia convenientemente ajeno al suave tumulto de primera hora del local, y esparcia distraido la roña de un vaso opaco con un trapo translucido. Que va a ser, le pregunto al parche. Ron. Le sirvio un liquido ambarino, y las gotas que cayeron fuera del vaso humearon al contacto con el barniz desgastado de la barra, como mandan los canones. Vertio el contenido del vaso directamente en la garganta, dejando que lo abrasara momentaneamente, e hizo ademan de pagar. Tranquilo, dijo el barman agarrandolo del brazo, a esta invita la casa, y cogiendo el vaso ya vacio se dio unos golpecitos en el ojo. Clinj clin. Clin.

Volvio a su mesa como extasiado. La probabilidad de que algo saliera gratis en ese tugurio era... bueno, no habia probabilidad. El propietario acuchillo a la probabilidad cuando esta insinuo algo sobre una aceituna de propina en su ginebra. Ajaja, ¿ves lo que te dije, muchacho? Y no quieras saber las ventajas cuando tienes el kit completo.

Se subio con dificultad encima de la mesa, y mostro lo que era el kit completo. El garfio, la pata de palo, la cicatriz mal cosida en la mejilla. Incluso el loro disecado en el hombro. Y como dos copas y el hecho de estar subido en una mesa es una combinacion ganadora, el viejo loco ingles empezo a bailar sobre la mesa. Y como una pata de palo y un agujero en la mesa para las sombrillas tambien combinan bastante bien, el viejo loco cayo estrepitosamente sobre la mesa de al lado.

Es probable que fuera asi como comenzo la pelea que provoco el tercer cambio de cristaleria de la semana, pero lo que si es seguro es que fue en ese momento cuando el hombre del parche prestado decidio no volver a pagar una copa mas en su recien estrenada miserable vida de pirata.

La Yaya Hospitalaria

La Yaya Hospitalaria es un ser mitologico que huele a galletas y a persona mayor, a naftalina y a colonia y que anda tan despacio que si fuese un poco mas lento, lo haria hacia atras.

Como su propio nombre indica, esta anciana frecuenta los hospitales y clinicas de todo el mundo e incluso de Portugal, velando por los enfermos, acompañandolos en sus paseos por los pasillos y haciendoles compañia en las butacas de las salas de espera. Y es un ser magico, como ya he dicho antes, porque no existe. Bueno, si que existe, pero ni tu ni yo podemos verla. A no ser, claro, que estes leyendo esto desde tu lecho de muerte, que entonces si que la veras, porque uno de los superpoderes de la Yaya Hospitalaria es que unicamente pueden verla los moribundos, los gatos y las tortugas. Y la gente de Murcia.

Asi es. Cada persona del mundo ha pasado los dias previos a su muerte en compañia de esta vieja, que podria ser una especie de Muerte de nuestros dias, o una enfermera muy atenta y disponible las veinticuatro horas. Ahueca las almohadas, cuida el nivel de la bolsa unida al cateter, canturrea y silba con sus labios desdentados y cambia el agua de los floreros. La Yaya Hospitalaria vela por la gente terminal, y los reconforta en sus ultimos minutos, susurrandoles cosas que ninguna persona viva ha oido jamas. Algunos dicen que desvela el verdadero sentido de la vida, otros tienen la teoria de que te cuenta lo que viene despues. Yo creo que lo que te dice es alguna receta de estas milenarias, como la de la bechamel del joseluis por ejemplo.

Asi que la cosa queda asi. Si alguna vez entras a urgencias y ves a una simpatica abuelita haciendo punto con un quebrantahuesos dormitando sobre su chepa, sabras que esa herida supurante es mas grave de lo que te habria gustado pensar.